Gripe. O algo parecido. En concreto, tos en tandas de tres, estornudos esporádicos, cara tensa producto de la congestión, ojos constantemente entrecerrados y por sobre todo, desgano. Desgano total.
Sumar la coherción de asistir al trabajo porque la situación en la oficina así lo requiere.
Digan la verdad. Es molesto. ¿No?
Voy a reconocer algo. El personaje de la niña enferma y necesitada de afecto, sopitas de pollo y demás yerbas es algo que me sale muy fácil. No es que mienta, simplemente me brota ser así cuando tengo alguna dolencia. Debo reconocer también que hasta yo me doy cuenta de lo molesta que me vuelvo, por lo cual tarde o temprano busco la alternativa para mejorarme sin aturdir a los demás.
Salir adelante en situaciones así requiere una actitud firme y el uso de la energía de reserva, que Dios sabe de dónde sale. Muy probablemente de Dios mismo. Es preciso tener en mente que no es nada terrible ni una molestia permanente, y una vez superada la prueba, se puede decir que no te amilanaste. Lo que no te mata sólo te hará más fuerte (o engorda). Y ante pruebas un poco más ásperas, tenés más posibilidades de salir airoso.
Masticad mis palabras sabiendo que detrás de la acidez o la dulzura hay otro sabor escondido.
Fah, el paracetamol me vuelve filosófica.
Besotes con barbijo.
en todos tus posts se nombra a algun alimento
nunca cambies (L)
Jajajjaa buenísimo el comentario de acá arriba!
Ya no se puede acotar más nada despues de algo así…