Crítica Constructiva

Cuando Ce tiene hambre,  es preciso permanecer a una distancia prudencial.

La sujeto (¿sujeta?) en cuestión tiende a acosar a las personas que tiene alrededor dejando de manifiesto su carencia, con una persistencia casi nazarenaveleziana por ser escuchada, hasta que finalmente logra ingresar alimento en su organismo.

Claro que Ce entró en una edad en que tomó conciencia de las cosas que come, las que debería comer y las que debería arrojar lejos como granada sin seguro. Entonces, por más que las ganas apremien, hace lo necesario por elegir alimentos bajos en grasas y en cantidades razonables a los requerimientos energéticos que maneja.

Pero claro. Si sale famélica del trabajo y lo primero que ve es un McDonald’s, muy probablemente y a su pesar entrará y se comprará algo (quizás más livianito que un Big Tasty, aunque nunca tan sano como una sopa de Vitina).

Ya es suficiente abultada la cuota de culpa resultante por gastar dinero en algo que no se parece ni de lejos a una sopa de Vitina en cuanto a información nutricional -en cuanto a nada, en realidad-, como para que al salir del monumento al Capitalismo un dúo de hombres de dudoso tacto te grite al pasar:  “Mirá que todo se va pa’l fondo, mami, ¿eh?” durante el lapso de 75 metros hasta que lográs perderlos.

¿Mensaje del Señor usando inusuales voceros? ¿O sólo otro cruel e inútil intento de los seres del inframundo masculino por captar mi atención durante un efímero instante?

No lo sé. Pero no pienso pisar un Mc Donald’s hasta el 2030.

Besos a quienes los merezcan.

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6 comentarios en “Crítica Constructiva

  1. Para mí son unos envidiosos de mierda. Se encontraron a una dama que no teme (o al menos no parece que tema) disfrutarse un combo de Mc Donald’s, y les dió bronca. Seguro esos hombres eran feos, olían a atun, tenían tentáculos, y rastas naturales en los cabellos de sus ortos.

    Así que no desesperéis…

    Un día de éstos vamos a Mostaza.
    Ahí nadie se burla de nada…

  2. elmardealgúnlugar dijo:

    caminaba por el prado un hippie converso al budismo cuando, al dirigir su mirada hacia una ondulante hierba, el enigma por fin apareció:
    ¿qué tienen en común las guerras y la sopa de vitina?*
    satisfecho, retomó su caminata. y tuvo satori.

    *: que no deberían existir

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