Dune

Gracias a la magia de Interné, nuestros añorados juegos de pc de los tempranos años noventa vuelven a nuestras vidas.

El otro día recordaba el viejo Dune con un amigo, y reconocí que me encantaba, pero nunca llegué a terminarlo porque estratégicamente era muy, muy difícil para mi limitada mente.

Pensé que hoy por hoy, bordeando los veintitrés años y con muchas experiencias de vida encima, podría reencararlo y finalmente triunfar en la estrategia militar y económica que el Dune plantea. Lo bajé, lo empecé y estoy tan (o más) estancada que a los doce años.

¿Lo jugaron? ¿Lo pasaron? Cuenten, cuenten. Necesito hints. ¡Necesito esperanzas! ¡NECESITO GANAR ESE JUEGO! ¡NECESITO PREOCUPACIONES DE VERDAD!

Kamikaze

Ahora entiendo (a mi manera, claro está) lo que sienten quienes se inmolan por una causa que creen justa y verdadera. No recuerdo otra sensación tan poderosa y estremecedora, y a la vez terrible, porque sabés o por lo menos estás casi seguro que no vas a ser el mismo después del acto kamikaze.

¿qué fue lo más peligrosamente jugado que hiciste, estando aterrado pero con la esperanza viva de estar haciendo lo correcto?

P.D.: no, no me voy a suicidar. Tapen el Chandon. (?)

Lo que no mata…

No soy de esas personas que tienen una facilidad increíble para cambiar de rumbo y, además, de cumplir veloz y eficientemente los objetivos que estos nuevos rumbos plantean. Soy más bien una luchadora pasional con poca capacidad pulmonar. Me canso rápido de todo.

Los obstáculos se vuelven bestias enormes y el deber es apabullantemente difícil de emprender, con lo cual sólo la pasión y el deseo de llegar a una realidad distinta son mis únicos remos, en este océano de dulce de leche repostero en que la vida se ha convertido.

Si las cosas no se dan, he de culparme a mí misma tanto como a la gente o a las situaciones que me ponen palos en la rueda. Sucede que no siempre se puede esperar a que se den las condiciones para que nuestras metas se cumplan, sino que tenemos que generarlas; fabricar el escenario en que vamos a actuar. Eso es lo más difícil y, a la vez, lo más entretenido.

Me estoy agarrando a piñas bastante seguido con el mundo y con mi propia cabeza. Duele, termino usualmente llena de moretones, rasguños y marcas. Pero no me van a ganar. Lo que no mata, engorda. Terminaré hecha una bola, pero de pie. (?)

Expresión express

Estoy a cinco minutos de cerrar la oficina, pero me dieron ganas de escribir.

Los días oscilan entre el sol cálido y las lluvias torrenciales, cargadas de frío y vientos. Ese comportamiento azaroso del clima se impregna en mi ánimo, haciéndome tan inestable como él.

Algo es claro, para estar bien hay que tener los pies sobre la tierra y la mirada en el cielo. Y nada sino el amor hace que sepamos dónde estamos, el valor que le damos a la vida y lo lejos que vamos a llegar mientras la vivimos.

Necesito amor, de donde pueda, para volver a apoyar las plantas de los pies sobre Mundo Ce y seguir caminando. Y recuperar el trote que venía manteniendo.

Lo quiero again, and again, and again.

Ministerio de Turismo de Mundo Ce

Me complace anunciar la reactivación del Ministerio de Turismo de Mundo Ce, dado que el mismo no tiene actividad desde la década de los 90. Sí, hace por lo menos una década que no salgo de la urbanidad de Buenos Aires.

La señorita Lámpara portará el cargo de Ministra hasta que la Presidente, es decir yo, pueda portar por sí las iniciativas de viaje y exploración de territorios lejanos.

Como primer medida, viajaremos a las pacíficas (quiero creer) playas de Cariló, último destino visitado por mí cuando era una niña. Estoy segura que será una experiencia muy emotiva y nostálgica; por supuesto que luego de las lágrimas de felicidad que seguro derramaré al ver el mar, todo será diversión, arena, sol y comida, mucha comida.

Voy a irme por primera vez sin mis padres. Y con la Lámpara, lo que significa un plus en toda actividad de por sí divertida. Voy a viajar en micro de larga distancia por primera vez. Voy a usar bikini por primera vez en una playa.

Otro sueño cumplido, 2009.

P.D.: Me saqué un 8 en el parcial de Derecho, ese en el que me había ido “mal”.