The pursuit of happiness

Así como llegaron, los veintidós se fueron.

Si por cómo los recibí y los viví he de decir que a los veintidós años inicié la edad de oro en Mundo Ce, a juzgar por el comienzo de los veintitrés, perfecto desde el minuto cero, ¿qué metal debería denominar la nueva edad?

Se me ocurre platino o alguno que no exista de lo precioso que es.

Le quedan dieciséis amaneceres a un 2009 brillante. Se nos va la primera década de un milenio trazado por los delirios de los soñadores, entre los que me cuento, orgullosa. Esos delirios se ríen de la mediocridad, desplegando sus telas de color, fragancias imposibles e ideas revolucionarias, haciendo tangible aquello que era sólo vapor tímido en las mentes de los que, incómodos y ceñudos, se adaptaban a un agrio presente.

Que el árbol no nos tape el bosque ni el bosque el universo; si le damos el enfoque adecuado a la situación, si nos paramos arriba del no puedo, aplastándolo con un volquete de cascotes de selfconfidence, es posible que las cosas se amolden a nosotros, en vez de nosotros a las cosas.

If you want something, go get it. Period. The pursuit of happiness (2006)

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20 verdades inexorables sobre Ce

1) No soy de esas personas que se ven adorables mientras duermen o recién se levantan. Doy miedo. (madre puede dar fe de ello).

2) Nunca voy a rechazar un vaso de Coca-Cola (me tengo que estar muriendo).

3) Cuando un grupo de amigos está hablando de música y menciona bandas y cantantes que no oí en mi f*cking vida (encima, como si conocieran toda la discografía y lo último que desayunó el artista), me siento bastante tonta.

4) No importa cuánto tiempo pase arreglándome o cuán cara y perfecta sea la ropa que tenga puesta: a la hora y media, quizás menos, ya tengo por lo menos el bretel del corpiño a la vista, se me desarma el “peinado” y/o se me arruga la remera hasta la cintura, dejando entrever the buzard. No entiendo esta verdad y no espero que la entiendan, simplemente es así, inexorable.

5) Ni loca haría dedo en una ruta, en medio de un viaje aventurero (cosa que de por sí se proyecta como difícilmente realizable en mi mundo).

6) Me dan una ternura patológica las notificaciones del juego de granja ese del Facebook (del cual no tomo participación) en que a los que juegan les aparece una oveja negra, vaca rosa o alimaña cualquiera perdidas y les dicen que necesitan un nuevo hogar.

7) Procrastinadora nata (cosa que muchos ya saben).

8 ) Me desvivo por tener la última palabra en una discusión.

9) Quizás no muestre mucho entusiasmo en una situación alegre determinada; pero con el pasar del tiempo, el recuerdo se vuelve más agradable y va cobrando una importancia mayor a la que le di en ese momento. Ojo, si la fiesta fue mala… va a terminar siendo, en mi cabeza, un recuerdo espantoso. XD

10) La mitad del tiempo, le temo a mi gata. Y lo sabe. Y lo utiliza. (?)

11) Tardo mucho en evacuar dudas. Cuando finalmente me acuerdo de preguntar aquello que desconozco, requiero que me lo expliquen varias veces porque olvido lo que me explican. Me disperso fácil. Muy.

12) A veces desaparece mi síndrome de la Tabla de Planchar y me veo posibilitada de bailar medianamente bien. Lo mismo sucede con el pool. Tengo momentos y momentos.

13) Cuando discuto fuerte con alguien se me calientan los ojos, se me quiebra la voz y puedo llegar a llorar. Así el tópico no tenga que ver conmigo. Calmate, Andrea del Boca…

14) Ah, hablando de Andrea del Boca: soy la peor actriz que hay. No puedo mentir (y que el interlocutor no se dé cuenta).

15) Sospecho que tengo un olfato superior al promedio. Sin (?).

16) Nunca entendí qué es exactamente el bluetooth. Entendido gracias a uno de mis ministros. Aparentemente sirve para detectar manzanas en mal estado, bondis a Constitución, entre otras cosas. 🙂

17) Me gustan mucho las milanesas pasadas de horno.

18) No estoy muy segura de si calzo 35, 36 o 37. Según…

19) Cuando estoy mucho tiempo sin dormir me agarra una verborragia importante. (¿..y si dormís un poco?)

20) Compro agendas que no uso. Creo que sólo usé -bien- una y fue en el año 2003 o 2004.

-Post sujeto a edición-

Revolución de maceta

El último trimestre de 2009 viene con airecitos guevaristas, en el sentido que están sucediendo cosas que no habían sucedido antes, cosas revolucionarias.

Es el tercer día en que tomo té con limón de la máquina de la oficina. Yo no tomaba té desde 1989, aproximadamente. Sucede que por razones de fuerza mayor, el té se volvió la única infusión permitida en mi dieta; entonces, para no morir (?) de sed, tuve que taparme la nariz y echar un par de tragos a mi bebida antipredilecta. No estaba tan mal. No estaba mal. Estaba rica, riquísima. Con lo cual hoy, ya mejor de mi cuadro digestivo, tomé té por gusto. Insólito.

Quizás no sea tan insólito. Lo mismo me pasó con la salsa de tomate en la pizza y en guisados; ahora puedo tolerarlo en cantidades pequeñas. No pedazos grandes, que tenga que masticar (iugh), pero sí una presencia poco abundante. Valoro incluso el sabor que imprime a las comidas. Solía ser alérgica al tomate, especialmente al crudo -el de ensalada-, y llegó a asquearme en todas sus formas. Pero con el tiempo y el deseo irrefrenable de comer, la tolerancia venció.

Por otro lado, en aspectos un poco más trascendentes, me le estoy animando más a las personas. Como escribí en otra oportunidad, siempre espero la reacción y el interés del otro; pero al ver que esto en los últimos tiempos no sólo ralentiza los procesos sino que está mal visto -casi como un símbolo de altivez y hasta de inseguridad-, traté de empezar a cambiar la actitud. Nada sino mi propio orgullo me impedía acercarme a quien quiero acercarme. Habiendo iniciado la metamorfosis, todo parece marchar bien -hasta que empiecen a llegar las órdenes de restricción-.

Similar es la situación frente a choques con gente que no pertenece a mi círculo. Nunca falta el que te basurea sin causa, o utilizando como causa el desagrado hacia mi cara o hacia mi ser, en general. También están los que inventan pleitos por embole. Incompatibilidad. Pero, ¡en fin! Habiendo afrentas, en un pasado no muy lejano, solía dejarlas sin contestar, aún teniendo cientos de cosas para decir al respecto. Cosas coherentes, ni siquiera producto del enojo.

(uy, giré mucho en la silla y me mareé, bolóh)

Cosas coherentes, ni siquiera producto del enojo. Notando anatómicamente que esto no me hacía nada bien, aprendí a contestar. Algo así como el estallido de Ned Flanders hacia todo Springfield, pero sin personal médico psiquiátrico involucrado. Mejor dicho, entendí la importancia del ejercicio del derecho a réplica, de defenderse ante lo injusto, ante lo estúpido, ante la calumnia y la injuria. Por más que te sigan puteando, la gente respetará el que hayas expuesto tus argumentos. Y en última instancia, vos te quedás tranquilo de haber dicho tu verdad. Todo lo que venga después can talk to the hand.

(Y si la gente tuviera razón en sus peroratas, ahí sí, toca reconocer el error y pedir disculpas, vio)

Quizás todo esto sea una recopilación insulsa de pequeños cambios, pero todo cambio siempre es para mejor. Ya sea que nos reditúe un beneficio inmediato, o que nos signifique una prueba, nos hará mejores personas si sabemos hacia dónde enfocarnos.

2009 fue un pedazo de año para mí, ya que trabajé mucho para hacer cosas que me enriquecieran como persona. Estuve muy ocupada revolucionando mi vida. Esperemos que la tendencia continúe… por el bien de los países limítrofes de Mundo Ce (o sea, ustedes).

Besos a quienes los merezcan.