Crónica de una muerte anunciada

Todas las mañanas (de los días de semana) desde hace un año y medio, hice lo mismo. Lo esperé. Casi siempre apareció. A veces, hasta interactuó conmigo.

Pero a partir de la mañana de hoy, ya no va a aparecer más. Lo voy a estar esperando y no va a aparecer. Se me hace un nudo de cabeza de turco en la garganta.

Lo grato -si se quiere- de todo esto, es que hace tanto que mi espera es fútil, que caí en la cuenta que llevo sola mucho, mucho tiempo. Debería ser hora que deje de esperar una resurrección de su parte, y empiece a gestionar la mía, o cuanto menos, permitirla.

(G.G.M., perdoname por tomar el título sin permiso, pero me vino al pelo)

Breakaway

Di parte de lo mejor que tenía. No di más porque en el fondo sabía que sería inocuo e inútil para él.

No vi lo que quise ver. Simplemente tenía esperanzas de estar haciendo algo bueno y que eventualmente…

Sí, ya sé, just get over him y esas cosas de gentequelovedesdeafuera. Créanme que pasé la misma muchas veces. Salí muchas veces de estados como este. No por eso deja de doler como si fuera la primera vez que pasa, en que no entendés en qué fallaste, por qué no lo tenés más con vos y menos sabés de qué te vas a disfrazar de ahí en más.

Hay tantas cosas que me estoy guardando de decir… Aunque al no brotar en palabras pienso que es solo sangre harta y amarga que tengo adentro, y que no sé cómo depurar.

No voy a tirar frases absolutas o extremas. No creo que esto haya sido lo mejor que me va a pasar en la vida, que nunca voy a volver a sentir lo que sentí, porque sé que es mentira. Mientras la vida siga, mientras existan personas y exista el amor, estoy segura que siempre habrá un Ministro para esta Presidente.

Breakaway

Di parte de lo mejor que tenía. No di más porque en el fondo sabía que sería inocuo e inútil para él.

No vi lo que quise ver. Simplemente tenía esperanzas de estar haciendo algo bueno y que eventualmente…

Sí, ya sé, just get over him y esas cosas de gentequelovedesdeafuera. Créanme que pasé la misma muchas veces. Salí muchas veces de estados como este. No por eso deja de doler como si fuera la primera vez que pasa, en que no entendés en qué fallaste, por qué no lo tenés más con vos y menos sabés de qué te vas a disfrazar de ahí en más.

Hay tantas cosas que me estoy guardando de decir… Aunque al no brotar en palabras pienso que es solo sangre harta y amarga que tengo adentro, y que no sé cómo depurar.

No voy a tirar frases absolutas o extremas. No creo que esto haya sido lo mejor que me va a pasar en la vida, que nunca voy a volver a sentir lo que sentí, porque sé que es mentira. Mientras la vida siga, mientras existan personas y exista el amor, estoy segura que siempre habrá un Ministro para esta Presidente.

Primera vez

Pese a que 2010 llegó con aires de “no, no tengo ganas de darle el gusto a la gente en eso de arrancar con todo y ser un buen año”, en Mundo Ce luchamos con uñas y dientes para decirle que no joda y que nos trate bien.

No es que vamos ganando, pero no se puede decir que no lo intentamos. Hoy, por primera vez, hice una compra por internet. Un vestido muy, muy lindo, que ya tendré oportunidad de mostrarles (si es que llega y resulta irme bien). Una hemorragia de glamúr.

Claro que tanta finura, en veinte minutos, se me va a diluir toda cuando salga de la oficina. La lluvia que hay no la vio ni Noé.

Espero que la lluvia también me barra un poco de la exageración y extremismo que suelen complicarme la vida.

Besos a quienes los merezcan.

Primera vez

Pese a que 2010 llegó con aires de “no, no tengo ganas de darle el gusto a la gente en eso de arrancar con todo y ser un buen año”, en Mundo Ce luchamos con uñas y dientes para decirle que no joda y que nos trate bien.

No es que vamos ganando, pero no se puede decir que no lo intentamos. Hoy, por primera vez, hice una compra por internet. Un vestido muy, muy lindo, que ya tendré oportunidad de mostrarles (si es que llega y resulta irme bien). Una hemorragia de glamúr.

Claro que tanta finura, en veinte minutos, se me va a diluir toda cuando salga de la oficina. La lluvia que hay no la vio ni Noé.

Espero que la lluvia también me barra un poco de la exageración y extremismo que suelen complicarme la vida.

Besos a quienes los merezcan.

What do women want?

Démosle a este blog un poquitito del trabajo originario que tenía cuando lo creé.

Leí por ahí que las mujeres tenemos un ánimo ondulante, como una ola que se va haciendo más y más grande, hasta que desciende y rompe. Después de no mucho tiempo, la ola vuelve a crearse y el ciclo se repite. Esto quiere decir que una mujer, de un momento a otro, puede pasar de la alegría y el brillo a estar triste y sombría, entre otros tantos matices de ánimo posibles.

A menudo se asocia este ciclo con el ciclo menstrual, pero no tiene por qué coincidir. Toda mujer es así, cíclica; la que no exterioriza estos cambios de ánimo muy probablemente esté gestando un maremoto, más que una ola inofensiva.

Llevo alrededor de una semana de estar en la parte del ciclo en que la ola está rota… y vaya que está tomándose su tiempo para volver a formarse. Me revienta sentirme así, y saber que hay otro women’s fact que va de la mano con las debacles emocionales: esa necesidad de hablar y hablar y hablar de lo mal que está, y de lo mucho que necesita que la quieran y se lo demuestren.

Lo cierto es que no puedo vivir así, regando de miserias los hombros de la gente. Tampoco puedo callar, porque implosiono y es peor (me pongo a comer, lloro por todo, trato mal a mi familia, ignoro a mis amigos…). Y eso de la autocompasión es algo muy común, ¡pero también me irrita! ¿Distraerme? Puf, ojalá pudiera. Me paso afuera todo el tiempo que puedo y eso se traduce en shopping o comida -que está carísima-. Mi voz está escondida y no me deja divertirme cantando. Es una real m*erda estar en el lecho del mar y no encontrar viento para volver a estar en la cresta de la ola.

Una cosa es clara. Es insoportable estar en este estado y que venga alguien a decirte “te pasa por no escucharme, tendrías que haber salido de esa situación cuando te lo advertí” u órdenes de cualquier tipo. Lo que realmente quiero en estos momentos es que me dejen desahogarme y me den una muestra de afecto y apoyo, no que me solucionen el problema. Hay problemas que no tienen solución. Los sentimientos, responsables directos del ciclo de la ola, no se solucionan: se asumen, se respetan y en el mejor de los casos se los valora.

Los hombres (y algunas mujeres también, hay que admitirlo) tienden a pensar dos cosas cuando una les presenta un problema:

1) Me está echando la culpa.

2) Quiere que lo solucione.

Error. No queremos ninguna de las dos cosas. Queremos que se nos escuche y se nos dé un mínimo de apoyo. Quizás ellos, lógicamente, piensen que contamos nuestros problemas por esas dos causas. Pero somos retorcidas y, por más extraño e inútil que parezca, nuestros problemas reducen su tamaño aparente cuando contamos lo que nos pasa y nos reconfortan con alguna muestra de afecto o de comprensión. Y aún cuando no estamos necesariamente mal por algo, también nos viene bien para mantenernos en la cresta de la ola más tiempo y que los rompimientos sean menos abruptos y devastadores.

¿Era tan difícil?