Pintada como una puerta

Este enunciado comparativo es el preferido de mi madre para indicarme que me excedí con el maquillaje.

He desarrollado una relación amor-odio con esta práctica. Por un lado, reconozco sus beneficios: las facciones se aclaran, la expresión se potencia, los accidentes cutáneos se disimulan. Pero por el otro, la que está debajo de todos esos pigmentos es una. La piel no respira de la misma manera, y excederse con las cantidades hace ver a la usuaria desde cansada hasta ridícula.

Muchos hombres que conozco, que si se encuentran leyendo estas líneas espero que digan presente, se pronuncian terminantemente en contra del maquillaje. Argumentos:

  • Apesta. Según ellos, si hay una cosa que los enfría al acercársenos es sentir el aroma sintético de las bases y polvos que tenemos en la cara.
  • Mancha. Así no tengan que ocultar evidencia de habérsenos acercado, no les hace gracia que les manchemos las camisas de marrón o los llenemos de brillitos.
  • Engaña. Sin ofender a ninguna dama aquí presente, la verdad es que muchas mujeres NO son las mismas luego de pasar por las brochas, lo cual hace que los hombres se sientan ciertamente estafados cuando finalmente emerge nuestro rostro al natural. Ejemplo:

No es lo mismo.

Claramente, no es lo mismo.

Encuentre las doce mil diferencias.

Dentro de la cantidad abrumadora de imágenes poco favorecedoras de las estrellas que Google expone, mi elección no fue casual. Seguramente ustedes las conocen: Eva Longoria, Hilary Duff y Penélope Cruz. Tres mujeres, como pueden ver, preciosas.

La diferencia entre sus fotos con y sin maquillaje es notoria, sí. Comparativamente, tendemos a quedarnos con la foto en la que están pintadas como una puerta.

Pero si tapás momentáneamente la foto “buena”, ¿qué pasa?

Son hermosas igual. Las tres.

Ya no me gusta tanto pensar en una transformación cada vez que leo o escucho sobre maquillaje. Páginas después, en la misma revista de moda, una psicóloga te exhorta a “ser vos misma”. ¿Hay algún balance en todo esto?

No voy a negar que me gusta cuando el tonalizador me afina un poco el contorno de la cara, o cómo desaparecen las marcas que dejan los dedos traviesos bajo el implacable corrector de imperfecciones. Pero meditándolo con un poco más de profundidad, dudo que se trate de corregirse una misma. En los once, quizás doce años que llevo prestándole atención a mi aspecto, aprendí que se trata de resaltar lo bueno, y no de obsesionarme en alcanzar una perfección que, aplicada a la belleza, pierde todo sentido. ¿En relación a qué somos perfectos? ¿quién o qué es el parámetro? Nadie, o tal vez… todos.

La subjetividad es la belleza de la belleza.

En lo personal, cada vez me maquillo menos. Se podría decir que para ocasiones especiales. En la mayoría de las situaciones en que me acuerdo del aspecto de mi cara, lo que hago es decorar los ojos en función del estilo de la ropa que use, y darle un poco de brillo al asunto con gloss labial. En general, busco mantener las facciones tal como están, usar muy pocos productos en muy pocas cantidades, haciendo foco en mis puntos fuertes.

El balance, entonces, se encuentra en que el maquillaje que use busque ser parte del atuendo que me gusta. No de mi actitud.

Saludos, y a las chicas les dejo en la puerta una botellita de demaquillante con pompones de algodón.

¡Sálvate, Marty!

Miles de fanáticos argentinos no pueden estar más felices.

Back to the Future, mejor conocida localmente como Volver al Futuro, fue un regalito atrasado de navidad que nuestro país recibió el 26 de diciembre de 1985. Yo no había nacido, pero en tanto tuve uso de razón como para mirar una película entera, pude verla y simplemente amarla.

Marty McFly, un pibe de 17 años con aspiraciones musicales y ciertos problemas para desvestirse para dormir, viaja accidentalmente al año 1955 gracias a una máquina del tiempo, que fuera inventada por su amigo, el Doc Emmett Brown. Una vez ahí, mientras averigua (con la ayuda del Doc Brown del pasado) cómo cuernos volverse a 1985 sin una gota del plutonio que precisa para hacer funcionar la máquina, se da cuenta que su propia existencia está en peligro; Lorraine, su madre, se enamora perdidamente de él sin siquiera registrar la existencia de George McFly, un nerd sin personalidad que no es otro que su padre.

Marty y el Doc Brown

No conozco muchas personas que no hayan visto esta película por lo menos diez veces, junto con sus dos secuelas. Y muchos lamentamos no haber nacido (mucho menos haber sido adolescentes) en el momento en que se estrenó.

Lo bueno es que hay gente más enferma de amor por el cine que uno, que se mueve para lograr cosas increíbles, como ser -justamente- el reestreno en cines de Volver al Futuro en formato digital.

Los chicos de CinesArgentinos.com son los responsables de esta campaña genial, que estoy segura hará reventar los cines.

En la semana del 13 al 19 de enero de 2011, los siguientes complejos programarán horarios especiales para las proyecciones:

  • SHOWCASE (todavía no hay rastros de los horarios):  Belgrano, Norte, Haedo, Quilmes, Rosario y Córdoba.
  • HOYTS (clic para conocer todos los complejos, días y horarios)
  • CINEMA CITY en La Plata (todas las noches)
  • CINEMA de Mar del Plata (todos los días en las trasnoches)
  • OCEAN de Necochea (en días especiales)
  • Atlantico de Miramar en días especiales
  • CINEMACENTER (en funciones trasnoches): San Juan, San Luis, Tandil, Resistencia (Ávalos), Corrientes y Bahía Blanca.
  • VILLAGE: Neuquén y Avellaneda en mediodías; Mendoza y Pilar en días especiales.

Yo me las voy a arreglar para asistir a una de las funciones, ¿ustedes?

Planeamiento 2011

El gobierno de Mundo Ce, en un ataque poco creíble de ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos, ha decidido lanzar su plan de acción inmediato para el recién estrenado 2011.

Para un análisis sencillo por parte de los lectores, he decidido exponer dicho plan estableciendo un orden mínimo de prioridad, factibilidad y grado de fantasía de su cumplimiento.

Categoría 1: Corto plazo (mañana empiezo)

  • Gimnasio. Es acá en la esquina. Si no empiezo soy la peor basura desde la gaseosa Nativa.
  • Dieta. No siendo ya tolerable la flojera cárnica actual, complementario al ejercicio físico aplicaré el ajuste inmediato de la cantidad y calidad de los alimentos. La corto con el pan, con la gaseosa (con azúcar), con los panqueques y con los congelados. No me he expedido aún sobre las achuras.
  • Desorganización. Me compré una agenda de $60. La tengo que amortizar. Además está buena para simular que tenés una vida cuando la sacás en un barcito. Si te reíste es porque probablemente hagas lo mismo. Bueno, puede que no. Quereme igual.

Categoría 2: Mediano plazo (en marzo hablamos)

  • Estudios. A la presidente le dio por querer estudiar Derecho. Tanta lucha legal con las instituciones financieras (y brillantes antecedentes en la interpretación de las leyes en experiencias académicas anteriores) hicieron que me decida a meterme UNA VEZ MÁS en la prestigiosa Universidad de Buenos Aires. No me deseen suerte; deséenme un día con 32 horas.
  • Música. No es justo que sólo ustedes sean acosados por mi escalonada y desprolija voz. Es tiempo de llevarla hacia los oídos de los productores musicales. Demo mediante, que no he grabado todavía, lo haré posible.
  • Blogging regular. Cuando lancé el dominio mundoce.com.ar, prometí ofrecer contenido. Como mi vida personal no se ha convertido en una vorágine de reflexiones escritas, será mejor que empiece de una vez a hablar sobre cosas que pasan afuera de Mundo Ce. Se aceptan sugerencias.

Categoría 3: Largo plazo (cuando se hiele el infierno o se retire Tinelli, lo que ocurra primero)

  • Independencia. Me cuesta un poco estar sola. Más allá de disfrutar aquellos momentos en que la casa está en silencio y mi desorden organizado, la edad ya me está pidiendo que someta a la persona a la experiencia de sostenerse por su cuenta, dejando de lado el hecho de estar cómoda viviendo con mi familia. Hablando de cuentas, ahora no me cierran como para irme a vivir sola. No deja de ser, igualmente, un objetivo para cuando se den las condiciones.
  • Pareja. Prefiero no dar demasiados detalles; esto es simplemente un… deseo.
  • Aprender a manejar. No sé para qué. No tengo auto, no tengo ningún lugar al que necesite ir en auto y no podría mantener un auto. Pero saber no ocupa lugar, dicen.

Estas cosas son bastante personales; ninguno tiene por qué saber que estoy rellenita, soltera y sin estudiar. Pero el tener una suerte de presión externa me ayuda a ponerle pilas al cumplimiento de estas metas que, aunque no son nada espectacular, me van a hacer sentir bien. Punto. La idea es esa. Estar y sentirse bien.

Cuento con ustedes para que me peguen una palmada en la nuca cuando me vean evadiendo cualquiera de estos proyectitos. Gracias.