Necedad

Trazarte con grafito

sin apurarme

como si fuese un encuentro más

 

en una hoja que no te conoce

pero que hiero haciendo violentos surcos,

como un grabado de lo que ya no tengo

de tu pelo, tus ojos severos

que tenían el mundo en sus profundidades.

 

Una hoja que no entiende de ausencias

porque ve sus hundidas cicatrices

aunque te borren mis manos enojadas y

el tiempo inclemente,

y necia repite que estás

y que no te vas a ir.

 

Supongo que las cosas se parecen a sus dueños.