¿Qué se siente comisionar?

Eso.

¿Qué se siente hacer las cosas tan bien, que te tengan que pagar de más? ¿Qué se siente ser veloz y eficiente? ¿Qué se siente al saber que no faltaste nunca, que siempre llegaste a tiempo a hacer tu labor como la empresa quiere?

Todavía no sé. Si al 20 de este mes sigue todo como está o MEJORA, les voy a poder decir. Hasta entonces, tengo mucho tiempo para arruinar todo mi trabajo duro xD

Buen finde, personas…

Me olvidé lo que iba a escribir

Ah, sí. Me acordé.

Tengo la cabeza que me explota.

Pero ordenar todos esos explosivos cognitivos en forma de palabras para que ustedes entiendan qué me pasa va a ser algo complicado y no me sale. Por cuestiones legales (posta) no puedo contar mi principal preocupación. Me pidieron que mantenga la confidencialidad. Espeeeeeeeeero que se solucione. Lo único que puedo adelantar es que siento la imperiosa necesidad de contratar un patovica o conseguirme un novio (puede ser ‘de utilería’) que me proteja.

¡Buen miércoles! No salgan sin paraguas.

Depositaron

Hoy compré la primera billetera de mi vida. No sé con qué la voy a llenar, cobré una miseria este mes. Fue una compra bastante irónica.

También compré una vinchita con un moño, tan tierna que le quedaba bien hasta a mi papá. Y unos aros que pienso estrenar pronto.

Estoy esperando que la vida me sorprenda con algo. No sé si con amor u otro sueño personal en proceso de realizarse. Pero que se viene el estallido, se viene.

¡Estoy feliz! Y falta lo mejor… eso creo…

Bajo los efectos de una siesta

Dormir es una de las cosas más placenteras, por no decir fundamentales, que constituyen nuestras necesidades fisiológicas.

Pero como dicen nuestras madres/abuelas/señoras mayores aledañas, la noche se hizo para dormir. Ergo, si se levantan temprano y llegadas las 20 horas deciden tomarse un descansito reparador, a eso de las 23.30 hs se van a despertar con una energía que no van a tener donde depositar. Maldición.

No esperen que diga cosas con mucha coherencia y cohesión… uno siempre se despierta medio tarado de las siestas. Por no decir transpirado, pegoteado y con hambre, y con cierta pérdida de la noción de la hora. Bueno, ya solucioné lo de la transpiración y sé que actualmente son las 23.44 hs. Lo del hambre no, puesto que abrí la heladera y se habían comido mi lomito ahumado, cosa que me puso bastante triste. Lo único que puedo hacer en este momento es escribir estas líneas, mientras anhelo que mi madre tenga la sensibilidad de alimentarme. Sé que es tarde, pero Cecilia con hambre es algo con lo que no se querrían cruzar, chicos. Y ella lo sabe.

Y tal cual advertí, no estoy escribiendo nada realmente interesante, pero… estoy haciendo que lo leas. Jejeje… pensar que hay tantos diarios, publicidades, programas televisivos que hacen lo indecible para tener un ratito de tu atención, y con mi humilde blog logro más que ellos. Me siento importante.

Bueno, perdon… no era necesario ese brote de ego totalmente injustificado… si querés te cuento algunas cosas que me pasaron estos días.

El domingo, como seguramente sabés y debés haber tenido participación, hubo elecciones nacionales para presidente. Voté a uno que no ganó. Ese día descubrí que tengo 4 sellitos en mi documento, todos por votos de candidatos que no ganaron. No tengo mucha afinidad con esto de las Ciencias Políticas…

Esa elección me privó de salir el sábado a la noche, lo cual me dejó con un embole terrible que vengo arrastrando. Anoche tampoco salí porque tenía que madrugar por única vez para hacer un reemplazo en el trabajo, consecuencia de lo cual me cansé en exceso, dormí y ahora estoy con los ojos como platos.

Hablando del trabajo… hoy casi me cocino en mi jugo durante las primeras horas de mi shift. No andaba el aire acondicionado, y cuando metes 300 computadoras en un ambiente sin ventanas, hace una diferencia importante en la temperatura. Lo bueno es que se apiadaron de nosotros y nos movieron al edificio de al lado, que en comparación al que yo estoy, era Siberia en invierno. Me pasteuricé (un chupetín al que entienda el chiste).

Me ahorro dar detalles sobre mi vida sentimental, que los hubo… pero no merecen ser contados, sinceramente.

Por el momento no tengo más palabras para ustedes, ¡serán buenas noches!

Arrinconada en una habitación circular


No se me ocurrió un título más original para este post…

El que uno sea libre de hacer lo que quiere siempre está limitado por algo. Las leyes, la moral, las buenas costumbres, el derecho del otro son esos ‘algos’ que, aunque esté bien que existan, nos hacen sentir ciertamente atados en nuestro accionar.

Estos límites, hoy por hoy, parecen irritarme más que nunca.

Estoy en una época algo extraña… tengo 20 años, casi 21, y me siento como una adolescente. Atolondrada, sin rumbo, tomando decisiones apresuradas y dejándome llevar por mis sentimientos, que brotan descontroladamente y, así como llegan, se van para ser reemplazados por otros. Mis padres y hermanos me controlan todo el tiempo, me limitan, y me retan. Me persiguen varones como nunca en mi vida (me da risa que usé la palabra ‘varones’, ¡es tan de la primaria esa expresión!). Las responsabilidades me repelen. Odio, y no tolero casi que me digan lo que tengo que hacer. Aunque sepa que está bien.

¿Qué me pasa? ¿Padezco de una suerte de regresión mental hacia etapas que ya viví, o que ya tendría que haber vivido? ¿O será que cada día que pasa soy más inmadura?

Me imagino a los 40 años yendo a bailar a City Hall. Dios no lo permita…

No digo que no sea divertido, en cierta forma, llevar una existencia vertiginosa y llena de colores. Pero a cierta edad, la idea es desarrollarse, crecer, madurar en pos de formar los cimientos de la vida adulta. Hay un tiempo para la pavada, y otro para empezar a ser un adulto con todas las letras…

No termino de entender si esto es algo por lo que me deba preocupar en encontrar una solución rápida, o si debo aplicar el concepto de ‘laissez-faire, laissez-passer‘ (‘dejar hacer, dejar pasar‘ según me enseñaron en el colegio).

Por ahora el psicólogo me es algo impagable. Ergo, sopórtenme por el momento en mi síndrome Verano del 98 (?)

Foto ‘tineiyer’

Post recién salido del horno

0:21 del 23 de Octubre de 2007. Me puedo dar el lujo de abrir mi blog y redactar estas líneas a esta hora porque ostento el feliz shift laboral de 14 a 19 horas. Es ‘temprano’ para mí.

Para los q no me conocen, soy Cecilia, y tengo 20 años, prontos a convertirse en 21*. Trabajo en un call center, y lleno mi tiempo libre con trivialidades, por el momento. Ya conseguiré alguna ocupación no trivial, que de verdad me llene y me haga crecer.

Aprovecho para saludar a mi amigo Mariano, que me inspiró a abrir este espacio.

Hola, Mada…

=)

Bueno, como debo abandonar la pc por un rato largo (digamos, hasta las 10 u 11 de la mañana, depende a qué hora me levante), los abandono a su suerte.

No la van a necesitar.

*: El 13 de diciembre es mi cumpleaños. Dentro de poco empiezo con la cuenta regresiva. :lalala: