Realidades

Cuando me preguntan en el contexto 1.0 (es decir, la realidad física que antecede e interactúa con Internet, es decir “la vida real”) de qué se trata mi blog, no me limito a una palabra. Explico que, desde siempre, la verbalización de mis ideas, sentimientos y sucesos me ha ayudado a ordenar la mente en momentos de vértigo. Tanto vértigos “buenos” como “malos”. Y que esa transfusión de energía cerebral fue pensada, siempre, de manera tal que quien llegara a leer los textos pudiera no sólo comprender el contenido de la manera en que yo lo ideé, sino también su valor intrínseco y de aplicación en su propia vida.

Algo parecido al Pensadero de Dumbledore, pero no tan valuado en miles de millones de dólares por derechos de autor.

Entonces, ¿qué mejor manera de entenderse a uno mismo, que hacerse entender ante quien es objetivo?

Notarán que no soy precisamente regular en la actualización de este espacio. No es que sea raro que tenga cosas para decir. Normalmente no paro de hablar. Pero al no poder cumplir con la premisa de ser clara para poder ayudar y ayudarme, me abstengo de decir paparruchadas. Aunque no soy ninguna formadora de opinión, sigue siendo riesgoso abrir la boca sin tener nada inteligente para decirle al mundo.

Las últimas semanas, posteriores a la realización de un objetivo personal (que no viene al caso), estuvieron cargadas de sucesos incómodos con sus respectivas reacciones: ira, llanto, tristeza, deseos de comer pollo en todas sus formas. Pensé mucho en la muerte, con el inmediato auto-sacudón de quien se descubre diciendo la sandez más grande a nivel interplanetario. Pensé en venganza. Pensé en un futuro miserable. Pensé en que el presente se cementará en esta situación por demás escatológica. Pensar, pensé. Lo que sucede es que pensé mal.

Siendo una persona de fe (y de buena parva de defectos que la erosionan), sé y me vivo recordando que las cosas están bajo el control de Dios, y que tienen una razón de ser, más allá de lo confusas que resulten o de lo negro que me parezca el panorama. Eso me tranquiliza. Halladlo ridículo, querido lector ateo mío, pero me tranquiliza. Suelo hundirme tanto en innumerables cuestiones superfluas -o no tan trágicas- que si resultara que el control fuera enteramente mío, ahí sí que colapso, posición fetal, rincón.

Apoya esta realidad de mi mundo el que nada jamás me faltó. Tampoco me sobró. No tuve todo lo que quise, pero sí lo que necesitaba. Son más las oportunidades en que lo que quise me hizo mal, que aquellas en que al final conseguí algo mucho más simple, estructural, edificante.

¿Cuántas veces sacrificamos una trabajosamente lograda estabilidad por un capricho pasajero? Muchos le hemos mentido a alguien que nos amó. Muchos nos hemos endeudado por cosas que nos aburrieron en un instante. Muchos hemos hecho cosas que resintieron nuestro cuerpo. Y pocas veces nos detuvimos a pensar en que alguna vez tendríamos que reparar el daño para poder vivir de la manera en que verdaderamente tenemos ganas de vivir.

Esto no significa que condene la espontaneidad. Todo lo contrario. El tema es ser espontáneo en un contexto que nos haga felices, en vez de ir a por aquello que nos perturbe temporalmente para escapar de una realidad que no nos gusta.

Entenderse pasa por saber de qué estamos hechos. Qué nos gusta, qué odiamos, qué no queremos tener cerca, qué queremos junto a nosotros, qué nos interesa, qué nos es indiferente. Saber dónde queremos estar. A partir de ahí, sólo a partir de ahí, podemos pensar en establecernos en una realidad hecha a nuestra medida. La sociedad nos da a elegir una serie de realidades, vidas posibles en las que nos necesita ubicados. Y como a mí nunca me interesó que me digan lo que tengo que hacer (salvo que lo pregunte, de despistada que soy), prefiero creer y enfocarme en tener una realidad propia, linda, peludita, de colores brillantes, que me guste y me haga feliz.

Por lo pronto, seguiré confiando en la providencia de Dios y voy a deslomarme por sacar de encima este ánimo mugroso que tengo, que me resta energía para seguir construyendo mi Mundo.

Society, you crazy breed, hope you’re not lonely, without me. – Eddie Vedder

Gracias, esto me hizo bien.


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This is it

La semana anterior terminó regalándome un par de respuestas a las cuestiones que me preocupaban. Alivia mucho saber que bajo las broncas cotidianas, siguen estando tus amigos, esos que no te van a dejar solo nunca. Y que, como vengo relatando hace años, aún no resolví lo de agrandar los problemas. No es una buena noticia al estilo “miren, se solucionó aquello que les conté”, pero tener un reporte actualizado sobre cómo estás te permite trabajar en el pulido de las aristas de tu personalidad. Ponele.

Este es -Dios mediante- el último lunes que paso en este lugar, en esta casa. No le digo hogar porque nunca lo terminé de sentir así. Hogar es ese lugar en que te sentís más cómodo que en cualquier otro lado, y como acá directamente no me sentía cómoda, no pude darle el título.

Mi próximo espacio va a tener mucho más que ver con lo que soy. Voy a tener un lugar idóneo y suficiente para exorcizar los demonios de la asfixia. Voy a volver a las introspectivas, al dibujo, al canto, a todo lo que me interesaba hacer pero, por falta de espacio y de privacidad, no pude emprender de lleno en los últimos dos años. Como que voy a volver a mí.

Doy gracias por haber tenido este lugar, pero todos los que lo habitamos siempre supimos que esto se trataba de algo transicional. A veces, para avanzar tres casilleros, debemos retroceder uno.

Me agarra esa cosa de añorar los momentos que viví acá o mientras dormí acá. Trato de patear eso para la tribuna. Si tuviera que recordar todas las cosas que viví en todos los espacios en que las viví, muy probablemente tendría que evitar salir a la calle. Cada rincón de la ciudad esconde un recuerdo que me golpea el corazón. Y acá fue donde…

Brindo por el fin de un período de transición. Salú.

24 horas para cambiar el mundo

Siempre tan smoke-seller, la señorita.

Está haciendo calor en Buenos Aires.

Y sí, queridos, el verano acaba de posar su pesada osamenta sobre nosotros, sin mosquearse en cuánto nos está aplastando. Por más enormes que sean los esfuerzos de mi amado Turbo Yelmo, si no hay aire fresco que mover, seguiré teniendo calor por las noches. Por tanto, seguiré teniendo sueños ligeros y proyecciones oníricas de variado nivel de locura y patetismo -como el de anoche, en que la timeline de twitter había juntado esfuerzos para conseguirme pareja, sin consultarme primero-.

Cuando despierto parcialmente, incómoda y a horas ridículas -recordando mi post Crisis = Oportunidad, sobre los despertares confusos– automáticamente mi cabeza se pone a trabajar sola y a querer resolver problemas que NO puedo resolver porque:

a) no es el momento de resolverlo, porque no ha surgido todavía, sino que se lo ve venir;

b) no tengo los medios, o mejor dicho, aún no ha surgido el problema como para saber qué se precisa para su resolución y si efectivamente carezco de esos medios;

c) ni siquiera es un problema enteramente mío, sino de más personas.

Entonces, la que esto les canta arranca su día con todo lo izquierdo que posea. Si está en su casa -como es el caso, que está de vacaciones-  se la pasa con cara larga, exfoliándose la pera contra el piso. Si está en el trabajo, probablemente se ponga a llorar por una idiotez, como que se le rompa un sobre con publicidad de OfficeNet.

No hace falta que aclare cuán contraproducente es este fenómeno de histeria cuando una está tratando de llevar una vida expeditiva hacia los sueños personales. Estoy loca con la palabra expeditiva. No puedo dejar de usarla. Expeditiva, expeditiva, expeditiva.

Para cortar con tanto malalechismo, opté por salir y sacrificar unos pesos en el entretenimiento personal. Al principio mi idea era comprar una mesita de pino para pintar a juego con mi cama, pero luego resultó en regalarme una entrada de cine, una cerveza, un pancho y unas Saladix para pasar la tarde babeándome por Robert Downey Jr. y Jude Law interpretando a dos panteras de la lógica y la deducción. Mon Dieu.

De yapa, la lluvia torrencial que se largó mientras regresaba del trajín me barrió un poco tanta estática citadina dospuntoceriana (??), y al llegar a casa ya era Ce nuevamente.

No sé si fue lo más productivo que pude hacer con mi tarde, pero de seguro sirvió para revertir el bad mood. Tanta histeria merece ser resuelta rápido y a cualquier costo; los aproximadamente cinco problemas que me surgieron en la cabeza por haber dormido mal casi me hacen ponerme a llorar en Rivadavia y Membrillar.

¿Cuántas veces dijimos que el día no nos alcanza para hacer todo lo que tenemos para hacer? Bullshit. Alcanza y sobra. Sólo hay que tener en cuenta un tip que nos tiró Jesús cuando estaba chancleteando por los pagos terrestres (y ya que estamos, les cito todo el pasaje para que entiendan en qué contexto lo dice; siempre me gustó mucho):

“Por tanto, os digo: No estéis preocupados por lo que habéis de comer o beber para vivir, ni por la ropa con que habéis de cubrir vuestro cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo, vuestro Padre que está en el cielo les da de comer. Pues bien, ¿acaso no valéis vosotros más que las aves? Y de todos modos, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

¿Y por qué estar preocupados por la ropa? Mirad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, os digo que ni aun el rey Salomón, con todo su lujo,y se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¿no os vestirá con mayor razón a vosotros, gente falta de fe? No estéis, pues, preocupados y preguntándoos: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué nos vamos a vestir?’ Los que no conocen a Dios se preocupan por todas esas cosas, pero vosotros tenéis un Padre celestial que ya sabe que las necesitáis. Por lo tanto, buscad primeramente el reino de los cielos y el hacer lo que es justo delante de Dios, y todas esas cosas se os darán por añadidura. No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas.

Mateo 6:25-34 – Biblia

Besos a quienes los merezcan.

Singing my song

Desperté esta mañana con una sonrisa en mi rostro

Y nadie me va a tirar abajo hoy

He estado sintiendo que nada se está poniendo en mi camino, últimamente

Pero he decidido justo aquí y ahora, que mi perspectiva va a cambiar

Por eso voy a

Decir adiós a todas las lágrimas que he llorado cada vez que alguien lastimó mi orgullo

Sintiendo que no me dejarán vivir la vida y tomarme el tiempo de mirar a lo que es mío

Veo cada bendición tan claramente

Y le agradezco a Dios por lo que tengo desde arriba.

Creo que pueden tomar cualquier cosa de mí, pero ellos

No tendrán éxito en quitarme mi paz interior

Ellos pueden decir lo que quieran sobre mí pero yo voy a

voy a continuar

voy a seguir

cantando mi canción.

No voy a volver a vivir en el dolor otra vez, oh no

No tiene caso revivir cómo me lastimé en aquel entonces, oh no

Recordando demasiado bien el infierno que sentí cuando estaba corriendo fuera de la fe

Cada paso que estoy por tomar, bueno, irá en busca de un mejor día

Porque estoy por

Decirle adiós a cada mentira y a los miedos que he mantenido dentro tanto tiempo

Cada vez que sentía que no podía intentar, toda la negatividad y conflicto

Creo que pueden tomar cualquier cosa de mí, pero ellos

No tendrán éxito en quitarme mi paz interior

Ellos pueden decir lo que quieran, sobre mí pero yo voy a

voy a continuar

voy a seguir

cantando mi canción.

Cada vez que intenté ser lo que ellos querían de mí

Nunca salió naturalmente

Entonces terminé en la miseria

Fui incapaz de ver todo el bien en torno mío

Gasté tanta energía en

lo que pensaban de mí, que simplemente en recordar respirar

Soy humanamente incapaz de complacer a todos al mismo tiempo

Así que ahora encuentro mi paz mental en vivir

Un día a la vez.

Al final respondo a un Dios, que desciende con su amor

Hasta que llegue al cielo de arriba

He tomado la decisión de nunca rendirme

Hasta el día que me muera, sin importar qué

Voy a continuar

Voy a seguir…

Cantando mi canción.

La precedente es una traducción de una canción de mi ídola que hoy, HOY, me describe totalmente. Les dejo el link a la letra original por si quisieran leerla.

Singing My Song – Christina Aguilera.

Where does this come from?

No me fue enteramente en el parcial de hoy, a uno que necesariamente quería ganarlo por goleada, pero ¿saben qué? La única que se puso a lamentarse y a acusarme fui yo.

Atentar emocionalmente contra mí misma es una de mis especialidades y una de las cosas a extirpar de una vez y para siempre. Shit, unfortunately, happens. Todo el tiempo. Si por eso vamos a estar culpándonos… nuestra esperanza de vida no va a superar los tres parciales (?).

¿Saben qué otra cosa? Finalmente esta noche voy a dormir. Me pienso levantar tarde toda la semana a menos que haya algo más placentero para hacer. Están pasando cosas muy agradables en mi vida y no pienso rezagar el placer que me producen para ponerme mal por nimiedades.

Un beso, y sean muy tremendamente felices.

De la muerte y del morir

Si usted se considera un personaje famoso, mediático o influyente, calma: Junio terminará pronto. No hay nada de qué temer. Procure no salir de su casa, acolchone sus paredes, evite ingerir comida de procedencia dudosa y aléjese de cuanto elemento punzo-cortante, venenoso o explosivo tenga cerca y pueda hacerle daño. Dentro del transcurso de cuatro días podrá hacer una vida normal y dejar de temerle a la Parca.

Presidencia de Mundo Ce

David Carradine. Fernando Peña. Alejandro Doria. Osvaldo Ferrer. Farrah Fawcett. Michael Jackson. Andrés Cascioli. Y el cantante de Commanche está grave.*

Menos el último, todos éstos partieron a la presencia de … (inserte Satanás, o Dios, dependiendo de lo que el segundo decida conociendo los corazones de los occisos) durante el mes de Junio. No es que haya que desestimar la muerte de figuras anónimas, pero… no deja de ser curioso. ¿Qué pasa? ¿El fin está cerca? ¿Junio de 2009 está signado con la tragedia e impregnado de la sensación de fatalidad para las figuras de la sociedad? ¿Están quedando realmente vivos los más fuertes, cual reza la ley de la jungla?

También está la posibilidad de que la muerte sea parte de la vida y que los famosos sean mortales como nosotros, los héroes del anonimato. Y que quizás no tengamos nada mejor que hacer que charlar de la muerte como los buenos morbosos que somos.

No nos olvidemos que una buena parva de gente, o sea, nosotros, seguimos vivos y tenemos mucho que aprender de todas las experiencias que nos tocan día a día. Por ejemplo, algunos de los famosos que mencioné tenían ritmos de vida que, aunque a los ojos de mucha gente resulten atractivos, transgresores y originales, terminaron siendo muy destructivos para ellos mismos. La fama no es sino el recordatorio de que cada acción que tomamos tiene su consecuencia; a veces buena, a veces mala, y a veces fatal. Es una oportunidad única de estar atentos a las cosas que hacemos y decimos, evaluando el impacto de nuestro accionar sobre nosotros mismos y quienes nos rodean.

Hemos de aprender a cuidar el único cuerpo que tenemos para tirar hasta que seamos, si Dios quiere, experimentados gerontes. Y a su vez,  quizás con más ahínco que lo anterior, obrar minuto a minuto de forma tal que nuestro paso por la Tierra deje una huella ejemplar, que perdure, y que sea recordada con amor, gratitud y respeto. Nadie está exento de equivocarse, pero tenemos la chance de hacer el bien mientras estemos acá. Hagámoslo de una vez, diría Emanuel Ortega, quien espero que no muera cuando termine de postear esto.

Besotes.

*Nota: se estableció un orden cronológico de decesos/sucesos desafortunados, y no se busca hacer ningún tipo de equiparación en cuanto a talento o trascendencia nacional/internacional.

De la gripe y otros tropezones del ser

Gripe. O algo parecido. En concreto, tos en tandas de tres, estornudos esporádicos, cara tensa producto de la congestión, ojos constantemente entrecerrados y por sobre todo, desgano. Desgano total.

Sumar la coherción de asistir al trabajo porque la situación en la oficina así lo requiere.

Digan la verdad. Es molesto. ¿No?

Voy a reconocer algo. El personaje de la niña enferma y necesitada de afecto, sopitas de pollo y demás yerbas es algo que me sale muy fácil. No es que mienta, simplemente me brota ser así cuando tengo alguna dolencia. Debo reconocer también que hasta yo me doy cuenta de lo molesta que me vuelvo, por lo cual tarde o temprano busco la alternativa para mejorarme sin aturdir a los demás.

Salir adelante en situaciones así requiere una actitud firme y el uso de la energía de reserva, que Dios sabe de dónde sale. Muy probablemente de Dios mismo. Es preciso tener en mente que no es nada terrible ni una molestia permanente, y una vez superada la prueba, se puede decir que no te amilanaste. Lo que no te mata sólo te hará más fuerte (o engorda). Y ante pruebas un poco más ásperas, tenés más posibilidades de salir airoso.

Masticad mis palabras sabiendo que detrás de la acidez o la dulzura hay otro sabor escondido.

Fah, el paracetamol me vuelve filosófica.

Besotes con barbijo.