Quieta

Invisibilidad.

No puedo entender por qué siento tantos deseos de estar sola, de estar callada, o mejor dicho, ser inaudible. Cada palabra, cada consejo me arde. Es irónico que una de las cosas que más me aterran de la vida futura -la soledad- no es sino lo que busco con la misma determinación con que otrora buscara sobresalir y hacerme notar. Pasé al otro extremo, al de la reclusión más absoluta que me pude permitir.

Período transicional, supongo. Cada año y medio, dos años, siento una necesidad apabullante de cambiar el rumbo, de hacer cosas diferentes, de conocer gente nueva, verme distinta e incursionar en lo desconocido. Salvo unos pocos -pero no menos importantes- cambios decididos, no encontré lo que buscaba para empezar la nueva sub-etapa que quiero. Estoy inmóvil ante la indecisión, ante la falta de opciones, ante la abulia, la apatía. Creo que no encontré lo que buscaba porque esa búsqueda nunca existió. Estoy quieta.

Supe enojarme con un buen amigo por hacer esto mismo. Lo vi como un acto injusto de egoísmo.

Por esto mismo, en cierta forma desde sus zapatos, intuyo que mis más cercanos pueden estar dolidos por mi ausencia y por mi aparente falta de interés. No sé qué decirles. Me encantaría prometerles que esto se va a solucionar pronto y que volveré a ser la de antes, pero no puedo. No quiero añadir mentiras o ilusiones a todo el mal que puedo estar haciendo.

Sé que estoy en falta. Si se me pudiera conceder algo, sería que tengan paciencia. Tiempo. No estoy del todo bien. Pero en cuanto encuentre lo que tengo ganas de hacer, lo que tenga ganas de vivir, por mi propia y exclusiva cuenta, voy a volver. Distinta. Pero voy a volver.

Death List

Los voy a matar. Uno por uno, hasta reducirlos a recuerdos.

1)

(No, no estoy hablando de hombres, todavía no estoy tan enferma)

  • Procrastinación crónica. Es como tener pinchado el tanque de nafta: no sólo te impide avanzar sino que perdés plata. Un poco está bien, es normal. Pero nunca fueron buenos los excesos. Pará de parar.
  • Indecisión. A o B (o C, o D…). Boch is cort. Si no hay decisión, no hay acción, no al menos una que puedas medir y controlar. Vivir de manera aleatoria está bueno cuando sos la protagonista enferma de cáncer terminal en una película, pero no cuando sos una joven porteña en vías de desarrollo. Dejate de joder, piba. Decidí. Actuá.
  • Transparencia patológica. Me veo incapaz de guardarme la información. No voy a empezar a echarle la culpa a las redes sociales; me pasó toda la vida y es mi exclusiva responsabilidad. Nadie necesita saberlo todo sobre mí. ¿Para qué contarlo? ¿Realmente tenés que contarle al mundo de todos los tipos que te dejaron? ¿Qué le importa al ñato que llamó por teléfono a tu viejo que salió a comprar VIRULANA? ¿No podés decir simplemente “salió”? ¿Tenés que avisar que te indispusiste vía Twitter? ¿Acaso alguien va a mandarte tampones o ibuevanoles por direct message? Y la lista es interminable. Hay que dejar la indiscreción por dos, tres, cincuenta años.

No será fácil. Puede ser una cacería de toda la vida. Pero lo importante ya está: hice los identikits. En cuanto tenga la oportunidad, en cuanto los tenga enfrente… se les termina la joda, muchachos.

A rodar y a rodar, mi vida

I owe you one, Fito.

Llega un punto en que, quieras o no, estés listo o no, la vida te ata un brazo al espejito del auto y arranca.

Marzo podría ser un buen ejemplo de la vida arrastrándonos a su ritmo. Los chicos empiezan las clases, las madres también, las vacaciones (para la desafortunada mayoría) ya son un feliz recuerdo de verano, las empresas y su burocracia retoman su habitual hurañez. Sabe Dios si existe esa palabra.

La cuestión es que sin darme cuenta, se llenaron todos mis recovecos horarios, sin dejar lugar siquiera para el vitalicio socio de mi vida, el aburrimiento. Quisiera hacer más cosas, más variadas, más reconfortantes y socialmente ricas, por llamarlas de alguna manera; mas no encuentro aún la vuelta a mi organización personal ni a la administración de la energía de la cual dispongo. Traducción: no hago todo lo que debiera y en el intento por cumplir PALMO como la peor.

Agotada. Y con deudas con la gente. Corriendo atada al espejito retrovisor de la realidad.

Me trae un prurito importante el estar fallándole a las personas que sé que me quieren. No soy una persona que se caracterice por estar siempre, con lo cual casi que merezco que la gente me ignore o postergue. No tengo más que pedirles que, una vez más, me perdonen y entiendan.

Les deseo amor, paz y paciencia. Besos a quienes los merezcan.

20 verdades inexorables sobre Ce

1) No soy de esas personas que se ven adorables mientras duermen o recién se levantan. Doy miedo. (madre puede dar fe de ello).

2) Nunca voy a rechazar un vaso de Coca-Cola (me tengo que estar muriendo).

3) Cuando un grupo de amigos está hablando de música y menciona bandas y cantantes que no oí en mi f*cking vida (encima, como si conocieran toda la discografía y lo último que desayunó el artista), me siento bastante tonta.

4) No importa cuánto tiempo pase arreglándome o cuán cara y perfecta sea la ropa que tenga puesta: a la hora y media, quizás menos, ya tengo por lo menos el bretel del corpiño a la vista, se me desarma el “peinado” y/o se me arruga la remera hasta la cintura, dejando entrever the buzard. No entiendo esta verdad y no espero que la entiendan, simplemente es así, inexorable.

5) Ni loca haría dedo en una ruta, en medio de un viaje aventurero (cosa que de por sí se proyecta como difícilmente realizable en mi mundo).

6) Me dan una ternura patológica las notificaciones del juego de granja ese del Facebook (del cual no tomo participación) en que a los que juegan les aparece una oveja negra, vaca rosa o alimaña cualquiera perdidas y les dicen que necesitan un nuevo hogar.

7) Procrastinadora nata (cosa que muchos ya saben).

8 ) Me desvivo por tener la última palabra en una discusión.

9) Quizás no muestre mucho entusiasmo en una situación alegre determinada; pero con el pasar del tiempo, el recuerdo se vuelve más agradable y va cobrando una importancia mayor a la que le di en ese momento. Ojo, si la fiesta fue mala… va a terminar siendo, en mi cabeza, un recuerdo espantoso. 😄

10) La mitad del tiempo, le temo a mi gata. Y lo sabe. Y lo utiliza. (?)

11) Tardo mucho en evacuar dudas. Cuando finalmente me acuerdo de preguntar aquello que desconozco, requiero que me lo expliquen varias veces porque olvido lo que me explican. Me disperso fácil. Muy.

12) A veces desaparece mi síndrome de la Tabla de Planchar y me veo posibilitada de bailar medianamente bien. Lo mismo sucede con el pool. Tengo momentos y momentos.

13) Cuando discuto fuerte con alguien se me calientan los ojos, se me quiebra la voz y puedo llegar a llorar. Así el tópico no tenga que ver conmigo. Calmate, Andrea del Boca…

14) Ah, hablando de Andrea del Boca: soy la peor actriz que hay. No puedo mentir (y que el interlocutor no se dé cuenta).

15) Sospecho que tengo un olfato superior al promedio. Sin (?).

16) Nunca entendí qué es exactamente el bluetooth. Entendido gracias a uno de mis ministros. Aparentemente sirve para detectar manzanas en mal estado, bondis a Constitución, entre otras cosas. 🙂

17) Me gustan mucho las milanesas pasadas de horno.

18) No estoy muy segura de si calzo 35, 36 o 37. Según…

19) Cuando estoy mucho tiempo sin dormir me agarra una verborragia importante. (¿..y si dormís un poco?)

20) Compro agendas que no uso. Creo que sólo usé -bien- una y fue en el año 2003 o 2004.

-Post sujeto a edición-

Bostezos

Bostezos a repetición.

Más de una persona, a esta altura del año, ya tiene la sensación de haber sido pisoteada por, mínimo, un par de paquidermos machos.

¿Qué tiene marzo? ¿Por qué es tan largo, o mejor dicho, por qué parece más largo que otros meses con la misma duración?

Otro bostezo.

No sé si es por la semejanza entre los nombres, pero Marzo me suena demasiado a Martes. La gente odia los martes, en general. Están muy cerca del fin de semana que se fue y muy lejos del próximo. Es como si faltara mucho para el momento copado de la semana. Asimismo, Marzo está muy lejos de momentos copados del año como el aguinaldo de junio, la primavera septembrina y el festivo diciembre (que, además, tiene aguinaldo).

Bostezo. Es increíble cómo leo, escucho o escribo cualquier palabra de la familia del verbo bostezar y de inmediato acaece el fenómeno fisiológico. De nuevo. ¡Es casi una historia de nunca acabar!

Es tiempo de ir a reposar el cuerpo. Los abandono, no sin antes dejarles el detalle frívolo diario (pero hermoso, no me jodan) de contarles que finalmente me hice un alisado semipermanente en el pelo y estoy lacia como una geisha. Oh, sí.

Besos a quienes los merezcan… de verdad.