Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Mario Benedetti

No quisiera cometer la tontería (a veces, careteada) de acordarme de los genios sólo cuando nos dejan. Encontré este poema en el foro, en un thread homenaje al autor de ese poemazo que puse arriba, y me sorprendió. Nunca lo había leído, y me parece de una pureza y una calidez que pocas veces he visto, ni siquiera en uno de esos elevados y barrocos textos con metáforas cuasi imposibles de interpretar. Supongo que era su estilo y su magia, ponerle las palabras justas a los suspiros de los enamorados del amor, de la vida y de todo lo que vale la pena. Hoy me quedo con estas palabras, pero no serán las únicas. La genialidad original está cada vez más escondida, y una vez que se encuentra, se la debe abrazar y saborear.

Besotes.