Bajo los efectos de una siesta

Dormir es una de las cosas más placenteras, por no decir fundamentales, que constituyen nuestras necesidades fisiológicas.

Pero como dicen nuestras madres/abuelas/señoras mayores aledañas, la noche se hizo para dormir. Ergo, si se levantan temprano y llegadas las 20 horas deciden tomarse un descansito reparador, a eso de las 23.30 hs se van a despertar con una energía que no van a tener donde depositar. Maldición.

No esperen que diga cosas con mucha coherencia y cohesión… uno siempre se despierta medio tarado de las siestas. Por no decir transpirado, pegoteado y con hambre, y con cierta pérdida de la noción de la hora. Bueno, ya solucioné lo de la transpiración y sé que actualmente son las 23.44 hs. Lo del hambre no, puesto que abrí la heladera y se habían comido mi lomito ahumado, cosa que me puso bastante triste. Lo único que puedo hacer en este momento es escribir estas líneas, mientras anhelo que mi madre tenga la sensibilidad de alimentarme. Sé que es tarde, pero Cecilia con hambre es algo con lo que no se querrían cruzar, chicos. Y ella lo sabe.

Y tal cual advertí, no estoy escribiendo nada realmente interesante, pero… estoy haciendo que lo leas. Jejeje… pensar que hay tantos diarios, publicidades, programas televisivos que hacen lo indecible para tener un ratito de tu atención, y con mi humilde blog logro más que ellos. Me siento importante.

Bueno, perdon… no era necesario ese brote de ego totalmente injustificado… si querés te cuento algunas cosas que me pasaron estos días.

El domingo, como seguramente sabés y debés haber tenido participación, hubo elecciones nacionales para presidente. Voté a uno que no ganó. Ese día descubrí que tengo 4 sellitos en mi documento, todos por votos de candidatos que no ganaron. No tengo mucha afinidad con esto de las Ciencias Políticas…

Esa elección me privó de salir el sábado a la noche, lo cual me dejó con un embole terrible que vengo arrastrando. Anoche tampoco salí porque tenía que madrugar por única vez para hacer un reemplazo en el trabajo, consecuencia de lo cual me cansé en exceso, dormí y ahora estoy con los ojos como platos.

Hablando del trabajo… hoy casi me cocino en mi jugo durante las primeras horas de mi shift. No andaba el aire acondicionado, y cuando metes 300 computadoras en un ambiente sin ventanas, hace una diferencia importante en la temperatura. Lo bueno es que se apiadaron de nosotros y nos movieron al edificio de al lado, que en comparación al que yo estoy, era Siberia en invierno. Me pasteuricé (un chupetín al que entienda el chiste).

Me ahorro dar detalles sobre mi vida sentimental, que los hubo… pero no merecen ser contados, sinceramente.

Por el momento no tengo más palabras para ustedes, ¡serán buenas noches!

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