Empiezo el domingo

Me rebelo contra el mundo empezando un nuevo hábito un domingo.

 

Imperaba mi retorno a las cantatas. Encontré en youtube.com una nueva alternativa para exhibir mis notas, con fachada incluida.

El resultado visual es tétrico (incluye efectos visuales injustificados), pero como siempre, pido atención al resultado final en lo que a mi voz respecta.

 

Without You con la debida -?- pixelación

 

(¿Notaron mis botoncitos de compartir en Facebook y Twitter? ¿el +1 de Google? Sería un buen momento para que lo hagan…)

 

Del uso de las timelines

Hoy me ocupa hablar de un concepto abstracto, inimaginable, y a la vez imprescindible, sin el cual entender nuestra existencia sería prácticamente imposible.

El tiempo.

La Real Academia Española lo define como la magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Es la base para entender los sucesos físicos que mueven y hacen latir este universo, incluyendo de manera obvia –pero no exclusivamente- nuestra vida.

El tiempo no hace otra cosa que transcurrir. Ni siquiera es que transcurre; es eso que hay en medio de dos o más sucesos. Es algo que el cerebro humano creó y no es capaz de imaginar. Y es, a su vez, un algo lleno de atributos, tanto buenos como terribles.

El tiempo cura todas las heridas, el tiempo es tirano, el tiempo es dinero, el tiempo es implacable, eltiempo.es (?)


Hagamos un análisis superficial del mismo, desde nuestra realidad como individuos, ya que hay bastante tela para cortar al respecto y no me da la cabeza como para analizar el paso del tiempo en magnitudes planetarias (tampoco como para hacer más de 37.000 puntos en el Bouncing Balls de Facebook, entre otras cosas).

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24 horas para cambiar el mundo

Siempre tan smoke-seller, la señorita.

Está haciendo calor en Buenos Aires.

Y sí, queridos, el verano acaba de posar su pesada osamenta sobre nosotros, sin mosquearse en cuánto nos está aplastando. Por más enormes que sean los esfuerzos de mi amado Turbo Yelmo, si no hay aire fresco que mover, seguiré teniendo calor por las noches. Por tanto, seguiré teniendo sueños ligeros y proyecciones oníricas de variado nivel de locura y patetismo -como el de anoche, en que la timeline de twitter había juntado esfuerzos para conseguirme pareja, sin consultarme primero-.

Cuando despierto parcialmente, incómoda y a horas ridículas -recordando mi post Crisis = Oportunidad, sobre los despertares confusos– automáticamente mi cabeza se pone a trabajar sola y a querer resolver problemas que NO puedo resolver porque:

a) no es el momento de resolverlo, porque no ha surgido todavía, sino que se lo ve venir;

b) no tengo los medios, o mejor dicho, aún no ha surgido el problema como para saber qué se precisa para su resolución y si efectivamente carezco de esos medios;

c) ni siquiera es un problema enteramente mío, sino de más personas.

Entonces, la que esto les canta arranca su día con todo lo izquierdo que posea. Si está en su casa -como es el caso, que está de vacaciones-  se la pasa con cara larga, exfoliándose la pera contra el piso. Si está en el trabajo, probablemente se ponga a llorar por una idiotez, como que se le rompa un sobre con publicidad de OfficeNet.

No hace falta que aclare cuán contraproducente es este fenómeno de histeria cuando una está tratando de llevar una vida expeditiva hacia los sueños personales. Estoy loca con la palabra expeditiva. No puedo dejar de usarla. Expeditiva, expeditiva, expeditiva.

Para cortar con tanto malalechismo, opté por salir y sacrificar unos pesos en el entretenimiento personal. Al principio mi idea era comprar una mesita de pino para pintar a juego con mi cama, pero luego resultó en regalarme una entrada de cine, una cerveza, un pancho y unas Saladix para pasar la tarde babeándome por Robert Downey Jr. y Jude Law interpretando a dos panteras de la lógica y la deducción. Mon Dieu.

De yapa, la lluvia torrencial que se largó mientras regresaba del trajín me barrió un poco tanta estática citadina dospuntoceriana (??), y al llegar a casa ya era Ce nuevamente.

No sé si fue lo más productivo que pude hacer con mi tarde, pero de seguro sirvió para revertir el bad mood. Tanta histeria merece ser resuelta rápido y a cualquier costo; los aproximadamente cinco problemas que me surgieron en la cabeza por haber dormido mal casi me hacen ponerme a llorar en Rivadavia y Membrillar.

¿Cuántas veces dijimos que el día no nos alcanza para hacer todo lo que tenemos para hacer? Bullshit. Alcanza y sobra. Sólo hay que tener en cuenta un tip que nos tiró Jesús cuando estaba chancleteando por los pagos terrestres (y ya que estamos, les cito todo el pasaje para que entiendan en qué contexto lo dice; siempre me gustó mucho):

“Por tanto, os digo: No estéis preocupados por lo que habéis de comer o beber para vivir, ni por la ropa con que habéis de cubrir vuestro cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo, vuestro Padre que está en el cielo les da de comer. Pues bien, ¿acaso no valéis vosotros más que las aves? Y de todos modos, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

¿Y por qué estar preocupados por la ropa? Mirad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, os digo que ni aun el rey Salomón, con todo su lujo,y se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¿no os vestirá con mayor razón a vosotros, gente falta de fe? No estéis, pues, preocupados y preguntándoos: ‘¿Qué vamos a comer?’ o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué nos vamos a vestir?’ Los que no conocen a Dios se preocupan por todas esas cosas, pero vosotros tenéis un Padre celestial que ya sabe que las necesitáis. Por lo tanto, buscad primeramente el reino de los cielos y el hacer lo que es justo delante de Dios, y todas esas cosas se os darán por añadidura. No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas.

Mateo 6:25-34 – Biblia

Besos a quienes los merezcan.

Resultados del Primer Plebiscito

A propósito del Primer Plebiscito realizado por el gobierno de Mundo Ce, cumplo en anunciar sus resultados:

La presidente terminó el año con un poquito de alcohol en sangre, en compañía de la familia cercana (y muy querida) y con un celular con 3G, así que esta apuesta con sabor a comicio resultó en que TODOS FUERON GANADORES: terminé el año ebria, milagrosamente acompañada, emitiendo tweets y después de un rato, al borde de quedarme dormida (en vez de a las 0:15, a las 01:15, ¡bien!).

Quiero agradecer a los que participaron de la encuesta, y desearles un archifeliz año nuevo a quienes pasen por aquí. No lo arruinen con pesimismo; deseen, proyecten, hagan, disfruten y amen, que la vida está para eso.